Ascega Hoy

Cuando hay alma

Mónica fue una de tantos a los que Albert puso en una situación imposible. El veto a cualquier colaboración con gobiernos socialistas impuesto posteriormente a la cita electoral de mayo de 2019 puso en jaque a muchos de los que defendíamos el otro alma.

La mayoría acató las órdenes superiores, ella optó por enfrentarse y cumplir lo que había prometido en campaña, incluso sin ser imprescindible para la gobernabilidad … luego llego su marcha de Cs  y posterior entrada en el gobierno de Inés Rey.

Lo cierto es que si Mónica hubiese actuado según reglamento nos habríamos perdido toda su magnífica labor.

¿Cuál era el camino correcto? …  ¿Reglamento o compromiso con la ciudad?

Yo no lo habría hecho así, pero reconozco que ni arriba fueron honestos con nosotros ni la población premió a los que fueron dóciles.

La nulidad de su nombramiento de 2020 por parte del TSXG, el pasado Diciembre, ha provocado una cascada de reacciones alabando su gestión.

El deporte coruñés está volcándose en su apoyo y homenaje en las últimas fechas. De manera ostensible lo han hecho el Real Club Náutico, el Hockey Club Liceo y el Basket Coruña … pero hay muchos más.

Todo ese tejido deportivo, cuando no tenían necesidad de comprometerse, están poniendo blanco sobre negro la valoración de la gestión de Mónica estos dos años… ¡ Esto no es habitual!

A veces la realidad es muy tozuda y lejos de sentenciar, esta, nos devuelve la pelota potenciando a la persona implicada.

Mónica ha sido capaz en dos años de poner en valor el deporte coruñés y multiplicar su visibilidad hasta para los que vivimos lejos de María Pita.

Desde la revolución que supuso Eduardo Blanco, en su día,  no recuerdo yo otra etapa en el área de deportes que me llamase la atención como esta. Siquiera sus compañeros de otras concejalías en el gobierno pueden presumir ser reconocidos por la función que desempeñan.

En fin, alegra escribir de cosas positivas, y solo siento que el relato se pudo haber escrito de otra manera y sin estridencias.

¡Enhorabuena!

Por Javier de la Fuente Lago

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