Ascega Hoy

El ministerio de la verdad

El Boletín Oficial del Estado (BOE) del 5 de noviembre de 2020, ha publicado un acuerdo anunciando que el Gobierno ha creado un organismo para vigilar las «noticias falsas» difundidas por internet, a cuyo frente figuran dos altos cargos de La Moncloa: el jefe de gabinete del presidente y el secretario de Estado de Comunicación. La orden publicada en el BOE reserva al Ejecutivo la potestad de determinar qué informaciones son erróneas y cuáles no, sin precisar los criterios en los que se ha de basar tal decisión. Resulta incuestionable la necesidad de poner coto a los bulos que, bajo el disfraz de supuestas noticias, inundan las redes sociales

De nuevo la novela de George Orwell y más tarde Dorian Lynskey ponen en primera línea los deseos de los partidos políticos de controlar los medios de comunicación, las instituciones y cambiar los hechos y así adaptarlos a su ideología partidista.

El Big Brother o Gran Hermano es un personaje nacido en la novela de George Orwell, (1984) y simboliza a personas, organizaciones y gobiernos que vigilan excesivamente a sus ciudadanos, que ejercen un control percibido como excesivo, que invade la intimidad. En una sociedad vacía y marcada por las diferencias de clase, casi todos aceptan, sin oposición, la pérdida de libertades y las prohibiciones. Nadie se hacía preguntas y son muy pocos quienes se atreven a recordar que un mundo mejor fue posible. Esa es la sinopsis de la novela

Ahora nos enteramos de que también el gobierno crea un comité para desmentir “bulos” y “la desinformación de la derecha” en la campaña electoral. Al acercarse las elecciones los partidos vuelven a los suyo, es decir al: “y tú más”. El control y la deslegitimación del contrario será la noticia con la que nos encontraremos a diario.

Ignoro a que bulos pueden estar alertándonos ni de dónde pueden proceder, si de la derecha o de la izquierda, del Cielo o del Infierno. Lo que sí sabemos es lo que representa para los ciudadanos la constante subida de los alimentos, las acusaciones de corrupción que luego no son sentenciadas y aquellas que si lo fueron son alteradas para beneficio de unos con el único objetivo de mantenerse en el poder.

Hoy el gobierno amenaza, acertadamente creo yo, a una comunidad autónoma para que cumpla íntegramente con lo establecido en la Ley del aborto y sin embargo se abstiene de exigir al Gobierno de la Generalitat para qué de cumplimiento a lo ordenado, nada más y nada menos por el Tribunal Constitucional que sencillamente se pueda utilizar el idioma español. Emulando a Sabina se puede decir que algunos, o todos, tienen la lengua muy larga y la conciencia muy corta.

Personalmente firmaría sin más esa medida que anuncia el Gobierno siempre y cuando se añadiese un pequeño párrafo: las mentiras y bulos de TODOS los partidos políticos que “habelos hailos”.

Sin acritud y en defensa de la VERDAD.

Por Juan José Lojo Fandiño

 

 

 

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