Ascega Hoy

Perder pero no perdido

Todos hemos experimentado en algún momento ese sentimiento  que tiene mucha parte de emocional y casi siempre es reversible.

En nuestra vida profesional o social se nos plantean a menudo pequeños y grandes retos donde no siempre alcanzamos el objetivo. Es más, perdemos en la mayoría de ocasiones.

Realmente ese es nuestro sino en una sociedad competitiva y una necesidad personal el tener esos hitos para mantener nuestra motivación.

La confrontación en ocasiones no se puede ni debe evitar porque, ante el desacuerdo, debemos ser honestos y no solo dóciles antes de elegir con claridad un solo camino.

Ser dócil o consentidor no te libera de la responsabilidad compartida, por eso que, por muy difícil que tengas la victoria es mejor confrontar en el momento procedimental oportuno.

Ganar es evidentemente lo más rentable, pero también el que pierde obtiene beneficio en su liberación … seguro que tanto  vencedores como contrincantes hemos  evolucionado en el proceso.

Atreverse a encarar los retos, ser respetuoso con los procedimientos, aceptar la posible derrota y volver a levantarse … todo eso hace crecer ¡ no es lo mismo perder que estar perdido!

Estoy seguro que muchos de los que habitualmente perdemos,  ni estamos perdidos ni nos perciben como perdedores.

Ganar o perder ya dije que es muchas veces subjetivo.

A mí, personalmente, me interesa más el  ¿Ganar para qué? … y, al final, sobre todo,  ¿Para quién realmente se gana?

Lo que no me cabe duda es que este proceso ha mejorado a todos porque ni unos se sienten ya intocables,  ni el resto unos “Iluminatti”.

No nos engañemos. El futuro no va a ser fácil, quizá imposible … pero lo que ha quedado meridianamente claro es,  que ni estamos en venta,  ni somos ya la muleta de nadie.

¡Gracias Edmundo!

Por Javier de la Fuente Lago

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