Ascega Hoy

La soberanía popular está hastiada

Las descalificaciones recíprocas son desconcertantes. Las “dos Españas” -con minúsculas, por su pequeñez- han perdido el juicio, mientras los golpistas se regodean y animan

Los representantes de la soberanía popular, en nuestro nombre, se insultan y agreden verbalmente, con lo cual nos ofenden: golpistas, nazis, fascistas, machistas, gobierno ilegítimo, complot, fachas con toga, Tejero con toga, togas franquistas, cloacas judiciales.

Entre los antecedentes de la situación actual se encuentra la imposibilidad de renovación del CGPJ y del TC, por falta de acuerdo entre PSOE y PP.

Se agrava, tras el recurso de amparo presentado por el PP ante el TC, no para impedir una votación legítima, como se ha dicho, sino por la forma y el procedimiento utilizado para reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley Orgánica del Alto Tribunal: incluirla en la misma ley por la que se suprimirá el delito de sedición y se rebajarán las penas por malversación; en lo que se llama “ley autobús” o “ley con prisas”.

El recurso de amparo presentado se basa en la forma y el procedimiento utilizados, que impiden el debate parlamentario, la presentación de enmiendas y la evacuación de los informes jurídicos habituales; no para prohibir nada.

Las “dos españas” –con minúsculas, sí, pequeñas y mezquinas- se atribuyen recíprocamente la condición de golpistas, mientras los que fueron condenados por golpistas se regodean, usufructúan la reyerta y hasta afirman que ellos, los que quieren la secesión, son quienes sostienen al Gobierno de España.

También confirman con descaro lo que muchos presumíamos: apoyamos los presupuestos como palanca para eliminar la sedición…, y, además, logran una reducción de penas por malversación, a su medida.

Banalizada penalmente la secesión, pretenden otra modificación a la medida, para no perder sus escaños hasta que exista sentencia firme,… cuando lo vuelvan a intentar.

No acaban las reivindicaciones: amnistía -borrón y cuenta nueva- y referéndum -otros utilizan el hipócrita eufemismo de consulta- para detectar la voluntad de los catalanes sobre su futuro.

Y el Presidente del Gobierno afirma que ha conseguido desjudicializar la política, que ahora hay más tranquilidad en Cataluña, que no habrá referéndum, que durante su mandato los catalanes no han sacado las urnas a la calle, mientras que durante el Gobierno del PP lo hicieron en dos ocasiones.

Desjudicializar no es claudicar; desjudicializar no es despenalizar la secesión, porque la Constitución contempla la unidad de España -ahora, sí, con mayúscula.

Desjudicializar, como usted dice, modificando la legislación en la forma conveniente con los votos de los beneficiados, tal vez sea legal -ya lo dirá el TS, el TC o una instancia europea-, pero no es ético ni ejemplar para el sufrido Don Nadie.

Públicamente se han manifestado claramente en contra los presidentes de algunas comunidades autónomas gobernadas por el PSOE; también lo han hecho numerosos socialistas en la tercera edad -a los que ahora desprecian los jovencitos porque su hora pasó, como dijo Adriana Lastra-, ex ministros de Felipe González y de Aznar, y españoles que no representan a nadie pero merecen ser escuchados por su experiencia y formación.

Otros, callan cobardemente, porque está en juego su futuro político: es imposible que todos los votantes socialistas estén dispuestos a facilitar la secesión de Cataluña.

Invocar la armonía, la fraternidad solidaria, la Paz y el Bien -aunque sea con minúsculas según las creencias personales- es lo que procede en la Navidad. Pues yo invoco esos sentimientos, a riesgo de que hipócritas, rufianes y caprichosos se mofen de mi ingenuidad.

Por Alfonso García López. www.mundiario.com

 

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