Ascega Hoy

Genética española

Martínez, Molina, Romero, Otamendi, Fernández, Paredes, Álvarez, Acuña, Montiel… Son los apellidos de los jugadores de la selección de Argentina que ayer saltaron al terreno de juego y proclamaron a su país campeón del mundo de fútbol.

La verdad es que leyendo la alineación, uno bien podría pensar que quien había jugado era España. Pero no, se trataba de la Albiceleste, que nos dejó una evidencia magnifica de hasta que punto se mantiene la huella de nuestra historia en aquel país.

Les propongo un ejercicio clarificador. Busquen ahora la alineación de cualquiera de los principales equipos de la Liga española. No encontrarán, ni de lejos, una presencia similar de apellidos españoles. Hay en la selección argentina más genética española que en cualquiera de los grandes equipos de nuestra Liga, esos que tantas pasiones nacionales provocan.

Es por ello, entre otras razones de carácter más emocional, que el domingo me alegré y me congratulé con el triunfo de Argentina. Porque, en el fondo, sentí que también había ganado, aunque fuese en una pequeña parte, España. Y, como no, Galicia. Que por algo, durante mucho tiempo, Argentina fue nuestra quinta provincia. Si hasta compartimos colores en nuestra banderas…

En demasiadas ocasiones perdemos la perspectiva y no tenemos en cuenta la importancia de nuestro pasado común. Y no me remonto a la época de la conquista, sino a tiempos mucho más recientes. Por ejemplo, cuando Argentina fue lugar de acogida para miles y miles de españoles, que dejaron allí mucho más que huella que su apellido. O a años posteriores, cuando la situación se volvió allí insostenible desde el punto de vista económico, y España también fue lugar de destino para muchos hijos, nietos y bisnietos de emigrantes españoles, que pudieron retornar aquí.

Tengo la certeza de que ellos son mucho más conscientes que nosotros de la hermandad de sangre que nos une. Y la tengo especialmente desde que escucho algunas emisoras de radio iberoamericanas. Las empecé a escuchar por curiosidad y ahora lo hago porque me parecen mucho más plurales y participativas que las que aquí tenemos. En las radios españolas lo que sobran son egos, mientras que las iberoamericanas siguen cediendo mucho espacio al oyente. Como fruto de esas escuchas, soy cada vez más consciente de la conexión que tenemos con las tierras del otro lado del charco, gracias a contar con un idioma y con una parte de historia en común. Espero que la victoria de Argentina y las simpatías que aquí nos genera nos ayude a que esa conexión sea aún más estrecha y más fructífera.

España puede y debe jugar un papel muy importante en los países iberoamericanos, a los que en demasiadas ocasiones damos la espalda. Pero difícilmente lo ejerceremos si seguimos perdiendo el tiempo y la paciencia en absurdas peleas intestinas, como las que estos días estamos contemplando. Señores que nos representan en las instituciones públicas, déjense de liortas internas y hagan lo que tienen que hacer en beneficio de nuestra gente y de nuestros pueblos hermanos.

Por José Luís Vilanova.

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