Ascega Hoy

Desolador

La semana pasada muchos hemos sentido vértigo.

Viendo como se actúa en nuestro nombre solo nos queda cambiar de canal, evadirnos, y continuar ajenos  tranquilamente con nuestras vidas .

No hay ya a quien escuchar, nadie tendiendo puentes, cada uno en su orilla y cada día más lejos.

Ahora que casi toda la hoja ha caído ya solo queda al descubierto la estructura que los sustenta.

La verdad es que no da para estar muy tranquilo. Entre tanta desnudez y belicosidad tenemos un difícil abrigo.

Que tiempos aquellos en los que los cafés eran compartidos por antagónicos y las diferencias no eran personales.

La determinación e inflexibilidad de nuestros partidos con sus argumentarios tiene mas que ver con la voluntad  de tensionar el escenario  que con liderar las soluciones.

Muchos nos sentimos huérfanos, y hasta somos criticados por renunciar a tomar partido, a contribuir a la escalada, a ser parte del circo.

En la vorágine que están metidos unos y otros yo no se si son conscientes que se nos está marchando todo un pueblo, toda esa “xente do común” que está cada día más lejos de las Instituciones

Tenemos muy reciente lo de Perú para calibrar el riesgo de utilizarlo todo como si no hubiese un mañana, porque a ese Pueblo se le está empujando a la anarquía, y de ahí difícilmente se vuelve.

Unos y otros pueden hacer otra cosa pero viven de la guerra y no veo ni a los míos ofreciendo algún camino que nos traiga paz y entendimiento, así que ¡Desolador el año que nos espera!

En fin, que llegue pronto la Navidad.

¡Felices fiestas!

Por Javier de la Fuente Lago

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