Ascega Hoy

Oda a la Agencia de Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA)

Todos son vítores por la recepción de una entidad que todavía no tiene claras sus competencias

El pasado lunes 5 de diciembre, el Consejo de Ministros hacía oficial la elección de la ciudad de La Coruña como sede de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) así como la ciudad de Sevilla albergaria la Agencia Espacial Española (AEE). Con este movimiento, el Gobierno elige ciudades alejadas de la capital de España como sedes de los organismos públicos de nueva creación. Tras el fallo, se desató una alegría mediática en las ciudades agraciadas por la recepción de ambas instituciones. En ese artículo, se pondrá especial atención a los pormenores de la AESIA.

Los Presupuestos Generales del Estado para el año 2022 autorizan al Gobierno la creación de la AESIA con una dotación presupuestaria de 5 millones de euros. Como comparación, la reforma del puente del Pasaje que comunica los ayuntamientos de La Coruña y de Oleiros tiene adscrita una partida de 31 millones de euros. Por lo que se puede concluir que el impacto económico de la AESIA en la ciudad será contenido.

Los objetivos de la AESIA se enmarcarían en el desarrollo y formación en la tecnología; coordinación entre instituciones, ya sean nacionales o supranacionales; fomento de entornos de prueba, así como minimización de riesgos en los ámbitos de trabajo o divulgación de la tecnología. Sin embargo, no se especifica si la AESIA tendrá capacidad sancionadora o cual será el ámbito de competencias, ya que puede entrar en conflicto con la Agencia Española de Protección de Datos, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el Instituto Nacional de Ciberseguridad o la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial a la que está supeditada la AESIA. Dicho de otro modo, es probable que se haya creado un organismo a base de transferir competencias de otros.

Desde el punto de vista de eficiencia económica, a la AESIA le corresponde un presupuesto de 5 millones de euros, que es una gota en el océano de los Presupuestos Generales del Estado; sin embargo, como contribuyente me pregunto la eficiencia del gasto, aunque se haga con estas partidas residuales. Crear un organismo nuevo, con un presupuesto adscrito, sobre competencias que previsiblemente ya tienen otros organismos previamente no tiene sentido económico ninguno. Si no tiene sentido económico, ¿qué sentido tiene? Político, claro.

La inteligencia artificial es una tecnología de la llamada tercera revolución industrial. La tercera revolución industrial se centra en la automatización acelerada y como consecuencia, una desubicación de procesos físicos. Por lo que carece de sentido la localización de una sede, pues su trabajo se puede realizar desde cualquier parte del mundo. Es algo así como si Teruel o Soria se felicitaran por haber recibido un organismo que controle el teletrabajo de manera telemática.

Adicionalmente, desde los medios oficialistas se han lanzado loas a la visibilidad que va a tener la ciudad de La Coruña gracias a la AESIA, pues va a ser la primera agencia de Europa de este tipo. De cara a publicidad o impacto económico, Inditex o Estrella Galicia dan una visibilidad a la comarca mucho mayor. Por poner en comparación, la nueva fábrica de Estrella Galicia enfocada en triplicar su producción se estima en 400 millones de euros. En comparación a la visibilidad que la AESIA puede lograr con 5 millones de euros sobre la comarca, Amancio Ortega ha donado 263 millones de euros en equipos sanitarios (entre otras externalidades).

En conclusión, la AESIA parece ser un chiringuito creado ex profeso para que la política se suba a la ola de una tecnología que ni entiende y, de acuerdo con las dinámicas sectoriales de España, que tendrá una aportación nicho al Producto Interior Bruto; pues la mayoría de la tecnología deberá ser importada. Parece que el gobierno ha creado una agencia para supervisar las leyes de la robótica que enunció Isaac Asimov allá por 1942. Cambiando la palabra robot por Inteligencia artificial, estos serían los encomiendos de la nueva agencia:

  1. Primera ley: Una inteligencia artificial no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño.
  2. Segunda ley: Una inteligencia artificial debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.
  • Tercera Ley: Una inteligencia artificial debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley
  1. Ley cero: Una inteligencia artificial no puede dañar a la humanidad o, por inacción, permitir que la humanidad sufra daños.

La pregunta clave es, ¿qué medios de acción va a tener la AESIA cuando se incumplan una de las cuatro leyes? Está claro que la velocidad de respuesta de un motor de inteligencia artificial no está preparada para los ritmos burocráticos. Inicialmente, las leyes de la robótica de Asimov buscaban contrarrestar un proceso conocido como “el complejo de Frankestein”, que no tiene nada que ver con la formación del actual Gobierno de España, sino con la posibilidad de que las máquinas creadas por el ser humano pudieran alzarse contra sus desarrolladores.

Por todo ello, parece que las adjudicaciones tanto de la AESIA a la ciudad de la Coruña como la AEE a la ciudad de Sevilla responden a un ardid político para reflotar electoralmente dos territorios que muestran un claro cambio en la intención de voto. Las agencias son el instrumento para tratar de ganar credibilidad electoral en dos feudos relevantes para el partido del Gobierno de España y que, desde luego, no responden a intereses técnicos ni de desarrollo de la tecnología como tanto pábulo se da desde las instituciones y medios de comunicación oficialistas.

Por Víctor Muñoz

 

 

 

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