Ascega Hoy

Felicitaciones desde Pontevedra

Suma y sigue. Tras el reciente anuncio de Maersk de instalar en el puerto exterior de A Coruña su planta de fabricación de metanol verde, – su sede/ en galicia a día de hoy está en Marín- nuestra provincia vecina acaba de recibir, a modo de adelantado aguinaldo, la elección como sede de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA).

Me alegro, no crean que no, de que ambos proyectos recalen en territorio gallego porque, de alguna manera, en algo nos beneficiará a todos. Pero no me negarán que ya alcanza tintes poco menos que de humillación el desequilibrio existente entre las inversiones que llegan a una provincia y a otra.

Este país, sea justo o no, querámoslo o no, está dividido territorialmente en provincias. Son representantes provinciales los diputados del Parlamento Gallego, los del Congreso de los Diputados y los del Senado. Pues bien, en los últimos decenios –esto no viene de ayer ni de antes de ayer- han sido incontables las decisiones políticas con presupuesto público que han beneficiado a la provincia hermana.

A una provincia que ya tenía una universidad histórica y con prestigio, se le ha añadido otra de nueva creación. A la que ya tenía un aeropuerto, que además está en el centro de la comunidad, se le ha añadido otro. Se la ha dotado de dos puertos exteriores: punta Langosteira y Ferrol. Cuenta con una entrada directa del Ave, a pesar de la que la línea ferroviaria entra en nuestro territorio por el sur y es en el sur donde está la ciudad más grande de Galicia. Tiene una Ciudad de la Cultura y recibe, a mayores, todas las inversiones que genera el hecho de contar con la capitalidad de la comunidad. Dispone de autovías gratuitas que la vertebran en prácticamente todas las direcciones, como la de A Costa da Morte, la del Barbaza, las que unen Santiago con Lugo y con A Ramallosa, o la A-6 que conecta A Coruña con Madrid. Y, ya digo, súmenle ahora la sede de AESIA y el proyecto de Maersk que, si bien se trata de una inversión privada, evidentemente está muy favorecida y condicionada por el hecho de contar con algunas de las infraestructuras públicas mencionadas.

Ante todas estas evidencias no puedo sino trasladar mis sinceras felicitaciones a todos los políticos que, representando a A Coruña, han conseguido que todas esas decisiones que tantas inversiones públicas han conllevado hayan ido a parar a su territorio.

Después, aún hay personas que se sorprenden cuando el Instituto Nacional de Estadística publica la lista de los municipios más ricos de Galicia y no hayamos ninguno de la provincia de Pontevedra entre los diez primeros. ¿Cómo vamos a ser ricos si quienes nos representan no consiguen atraer hacia Pontevedra ninguna inversión pública que pueda ejerza de tractor o de estímulo para otros proyectos empresariales que puedan generar empleo y riqueza para los pontevedreses?

He de reconocer que siento una envidia sana, si es que ese tipo de envidia existe, por la capacidad de persuasión y de gestión de los representantes en las instituciones de nuestros vecinos En Pontevedra, ni contando entre nuestros vecinos con un presidente de Gobierno, hemos sido capaces de lograr una mínima parte de los que ellos tienen. Y, ya lo decía al comienzo de estas líneas, esto no se va a acabar aquí. Esto, suma y sigue. De ahí, mis felicitaciones de hoy.

Por José Luís Vilanova

 

 

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