Ascega Hoy

El 60% de las empresas está afectada por la morosidad

El sector privado, a diferencia del sector público, tiene que administrarse con los recursos de los que dispone, pues ni puede endeudarse indefinidamente ni puede subir los precios de sus servicios para cuadrar sus cuentas como sí hace el Estado a través del aumento de los impuestos y de la creación de nuevas figuras impositivas. Esta tarea de gestión en la procura de, ya no digo obtener un beneficio, sino meramente subsistir, se vuelve harto complicada si tenemos en cuenta el contexto en el que actualmente se están moviendo las empresas de nuestro país.

En efecto, el azote de la inflación, el incremento de los costes de producción, los problemas en la cadena de distribución, las sucesivas subidas de los tipos de interés y, en general, el frenazo de la economía que se viene gestando desde la irrupción de la pandemia no han pasado inadvertidos. Al contrario, como ya hemos venido anunciando desde ASCEGA, han hecho que se intensifique la morosidad sobre nuestro tejido empresarial disparando las quiebras, los concursos de acreedores y los cierres empresariales.

De acuerdo con el Estudio de Gestión del Riesgo de Crédito en España publicado por Crédito y Caución e Iberinform el impacto que los impagados están teniendo sobre las empresas españolas se ha intensificado respecto al año anterior. Según el informe, donde participan los gestores de más de 700 empresas de todos los tamaños y sectores, unas 171.000 empresas reconocen que podrían llegar a cerrar por no poder hacer frente a sus pagos, lo que supone un 12% del total.

Dejando a un lado el escenario más grave, el estudio también concluye que el 60% de las empresas españolas está sufriendo significativamente el efecto de la morosidad en su cuenta de resultados y que el 48% de las compañías ya están afrontando pérdidas de ingresos por ello. Si bien, lo anterior también guarda relación con el hecho de que el 29% del tejido empresarial está registrando un incremento de sus costes financieros.

En relación con la inversión y el crecimiento, el informe también afirma que el 18% de las empresas está teniendo que frenar su expansión comercial y el 15% se está viendo obligada a limitar sus nuevas inversiones.

Como se puede observar, una morosidad descontrolada con las tensiones de liquidez que lleva aparejada supone un riesgo para la actividad empresarial en su conjunto, y más si tenemos en cuenta el peso que la pequeña y mediana empresa tienen en España, pues el impago de un cliente no desestabiliza de la misma manera a una gran empresa que a una de menor tamaño. Desde Crédito y Caución e Iberinform lo ilustran a la perfección: “Si una sociedad con un margen comercial del 10% sufre un impago de 10.000 euros, deberá generar un nuevo negocio por 100.000 euros para compensar el impacto de los 9.000 en costes de producción”.

 

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