Ascega Hoy

Más del 30% de los hogares españoles no alcanzan unas condiciones de vida digna

El año se aproxima a diciembre y el balance es bien sencillo: La Pobreza en España Suma y Sigue

A la deteriorada situación económica que atraviesan millones de hogares españoles, reflejada a través de instituciones benéfico sociales como Padre Rubinos, el Banco de Alimentos de A Coruña o de informes oficiales como el European Anty-Poverty Network para España (EAPN-ES) o la Encuesta de Condiciones de Vida 2021 (ECV) se une ahora el último trabajo de Cáritas España, que revela que más de 6 millones de familias, el 31,5% del total, viven con unos ingresos inferiores al 85% de lo que realmente necesitan.

Según el estudio elaborado por la Fundación Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (FOESSA) en colaboración con Cáritas España, el Presupuesto de Referencia para unas Condiciones de Vida Dignas (PRCVD) para una familia de cuatro miembros con dos hijos en edad universitaria se encontraría en Galicia en los 2.820 € al mes, sin embargo, se sitúa en los 2.397 €.

Cuando no se alcanza ese presupuesto de referencia, porque los ingresos están por debajo del 85%, las familias se encuentran en serias dificultades para satisfacer las necesidades básicas y, en consecuencia, empiezan a reducirse o eliminarse gastos, en perjuicio de una calidad de vida saludable.

Y es que la galopante inflación que venimos padeciendo desde principios de años ha cambiado los hábitos familiares por el encarecimiento de la vida. Así mientras que antes de la pandemia destinábamos 70 de cada 100 € a vivienda o alimentación, al finalizar 2022 habremos tenido que destinar a estas necesidades básicas 80 de cada 100 €.

Las consecuencias indican siete de cada diez hogares vulnerables han renunciado o han reducido sus gastos en ropa y calzado y casi la mitad han recortado el presupuesto familiar en alimentación, hasta el punto de que una cuarta parte de ellos no puede llevar la dieta especial que necesita por cuestiones médicas.

El 60% de los hogares vulnerables han reducido el consumo de electricidad, agua o calefacción, y un 22% ha pedido ayudas para pagar sus suministros. Y pese a los riesgos evidentes para la salud, una tercera parte de los hogares renunció a tener un accesorio sociosanitario que necesitaba como prótesis, gafas o audífonos, y el 14% dejó de comprar algún medicamento por cuestiones económicas.

Está claro que el despilfarro del dinero público que el Gobierno de Sánchez canaliza a determinados colectivos o hacia los jóvenes votantes, con cheques culturales que canjean por efectivo en las redes sociales, o la bonificación del transporte público, con trenes fantasmas que viajan vacíos a pesar no haber ni un solo billete disponible, no parece que sean políticas muy acertadas.

Las familias siguen sufriendo lo indecible, y cada vez sacrifican más la cobertura de sus necesidades básicas. Y el poder disfrutar de unas minivacaciones, viajar o salir a cenar de vez en cuando se ha convertido en lujo asiático. 

 Por Carol Esprón

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