Ascega Hoy

¿Quién puede con esta galopante inflación?

Podrán maquillar el IPC para reducirlo y subir el salario medio real para camuflar la situación, pero la realidad es tozuda y siempre se acaba imponiendo

Resulta que en agosto el Gobierno situó la inflación en el 10,5% y el último salario mediano publicado por el INE este verano lo cifró en 20.920 € bruto.

No hace falta ser economista para comprobar que el encarecimiento de la vida ha subido por encima del 25%, y que el salario medio neto en realidad no llega a los 16.000 €. Y verán por qué.

Tomamos 15 alimentos básicos de la cesta de la compra, entre los que lógicamente se incluyen harina (+38%), leche (+23%), huevos (+22%), aceite (+16%), carne de ave (+16%), frutas (+15%), pan (+14%) y pescado (+11%).

Como ven, nada que ver con la ridícula propuesta de la Sra. ministra de Trabajo con la que ha logrado unir a la gran distribución y al pequeño comercio contra ella,  y comprobamos,  que el empobrecimiento de la población dista mucho de los datos gubernamentales.

Si además incluimos una escalada superior al 68% en el recibo de la luz en relación con el año anterior, y un 30% de subida de los carburantes, a pesar de la generosidad de Sánchez abonándonos con nuestro dinero 20 céntimos por litro, veremos que nos hemos empobrecido mucho más del 10,5% que nos vende el Gobierno.

La triste realidad es que miles de familias se ven hoy impotentes para afrontar esta situación.

Y todo esto, en un país donde el salario mediano (el que divide al número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los que tienen un salario inferior) lo sitúa el INE en 20.920 € brutos, a los que hay que aplicar un IRPF del 24%, quedando en 16.000 €.

Si tomamos una familia media de 3 miembros, con un sueldo mediano, vemos que a duras penas podrá llegar a pagar el teléfono, porque después del alquiler, la cesta de la compra, la luz y el transporte, ni siquiera podrá destinar 1.200 € al año para vestido y calzado de los tres miembros de la familia.

A lo que evidentemente habría que añadir, que nada de cultura, ocio, restauración, sanidad, enseñanza, y no digamos de vacaciones.

Para afrontar los mínimos gastos que hemos relacionado necesitaría 9.000 € más.

Quizás sería más acertado que el Gobierno se centrara en deflactar el IRPF para recuperar el poder adquisitivo que ya hemos perdido.

Así como  en reducir el IVA de todos los productos y servicios, en lugar de recaudar miles de millones de los bolsillos de los ciudadanos a causa de una inflación que no sabe, o no quiere detener.

Mucho me temo que la reducción del IVA tiene poco futuro.

La multimillonaria recaudación que atesora a causa de la inflación,  debe estar a buen recaudo para que, cuando se levante la barrera de la carrera electoral, comience a repartir cual señor feudal a sus vasallos,  ‘comprando’ conciencias y voluntades.   

Por Carol Esprón

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