Ascega Hoy

Galicia calidade, a precio de saldo

Retomo con placer mi cita semanal con los lectores de este diario tras el paréntesis de agosto.

Un paréntesis motivado por el hecho de que en esas fechas mi negocio de alojamiento me requiere al 100%. Máxime en un año en el que Galicia se ha convertido en destino de moda.

Pero, ¿en qué circunstancias?, ¿en qué condiciones?, ¿a qué precio?

El contacto diario con visitantes que llegan a nuestra tierra desde muchos lugares de España y de Europa me ha hecho reflexionar en torno a por qué las personas que vienen a Galicia no están dispuestas a pagar por los mismos servicios o productos lo mismo que pagarían en otros destinos.

Por desgracia, esa es una realidad con la que quienes nos desenvolvemos en este sector nos topamos día sí, día también.

Está claro que el incremento de la inflación nos ha afectado a todos y en todos los territorios casi por igual.

Aún así, no deja de resultar sorprendente que en Galicia, ofreciendo no ya solo los mismos servicios, productos y raciones, sino en la mayoría de las ocasiones mucho mejores y de mejor calidad que en otros destinos turísticos, no seamos capaces de cobrar lo que se cobra en esos otros lugares. Y en muchas casos, no muy lejanos.

Galicia tiene ese marchamo de “barata” que hoy se convierte en un lastre a la hora de rentabilizar determinados negocios.

Un marchamo que en buena medida viene propiciado de ese maremágnum de furanchos, pensiones y albergues que pueblan nuestra geografía, regentados y atendidos por una horda de cuñados, en no pocas veces con unas condiciones laborales y fiscales cuando menos cuestionables.

Eso posibilita que  ofrezcan  precios irrisorios, totalmente fuera de mercado.

Lo que a su vez conlleva que los negocios que cumplen con todas sus obligaciones y que cobran lo que tienen que cobrar, a la gente les parezcan caros.

No es la primera vez que manifiesto mis dudas, ahora ya convertidas en certezas, de que esa forma de hacer política turística desde la obsesión de recibir cada vez más visitantes supone un error tremendo.

Escucho constantemente a los responsables de Turismo de Galicia sacar pecho por el número de peregrinos y de visitantes que este año está recibiendo nuestra comunidad.

Pero vayamos a lo realmente importante, ¿Qué partido le está sacando Galicia a esos visitantes? La respuesta es inequívoca: un partido realmente escaso. Sobre todo teniendo en cuenta lo que les damos y nuestra potencialidades.

Galicia no tiene que ser barata para atraer al turismo. Lo que tiene que ser es excelente. Ya lo dice su propio eslogan: “Galicia Calidade”.

Pues hagámoslo real. Y que quien venga a nuestra tierra sea consciente de ello y esté dispuesto a pagar el justiprecio que por ello le corresponde.

Si estamos ofreciendo excelencia pero la estamos vendiendo a precios bajos, mal negocio hacemos.

Algo no funciona como debería.

Si estamos trabajando más para ganar lo mismo o incluso menos, es que algo estamos haciendo mal.

¿Galicia, calidade? Por supuesto. Pero no a precio de saldo.

Por Jose Luís Vilanova

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