Ascega Hoy

Quien más manda

No hubo mas que abrir la ventana estos días para sentir más creíbles todas las predicciones sobre el cambio climático

Si bien siempre hubo episodios atmosféricos fuera de lo normal nunca con esta frecuencia y en esta progresión desde que tenemos datos históricos.

Parece que estamos en un ciclo de calentamiento que debemos ralentizar para que las adaptaciones al cambio sean soportables.

Los humanos con nuestras cuitas territoriales y normativas pensamos que dominamos este o aquel territorio,  como si con nuestro terruño controlado estuviésemos a salvo,  al margen del resto.

La naturaleza, con su ley, esta muy por encima de lo que podemos controlar y parece que entre pandemias y clima nos ha dado un serio toque de atención.

Los fenómenos naturales en nuestro planeta son globales y desde esa perspectiva debemos tratar todas las amenazas.

Sorprende que a estas alturas las políticas energéticas sean tan dispares,  hasta dentro de Europa, donde se supone que estamos a la  vanguardia.

Parece un mal chiste que dependiendo de que lado del Pirineo estés,  tendrás energía nuclear o no. Beneficios locales,  pero riesgos globales si los hubiere.

Históricamente hubo glaciaciones, desapariciones masivas de especies,  el azar en la conjunción de factores físico-químicos,  provocaron cambios desmedidos en el clima. También la vida surgió así.

El hombre en los últimos miles de años tuvo un poder de influencia absolutamente nulo, hoy, sin embargo, nos hemos convertido en un acelerador del calentamiento.

Revertir esta situación precisa empezar reconociendo todo aquello a lo que estamos dispuestos a renunciar.

Querer ser hiper ecológicos,  sin renuncias ni alternativas,  no deja de ser un engaño que acaba en condena.

El problema de fondo que tenemos es que no todos en este planeta tenemos la misma conciencia, la misma urgencia,  ni el mismo nivel de desarrollo para afrontar las renuncias.

Con el tiempo el problema será de todos, pero quizá entonces ya sea tarde.

¿Y que podemos hacer desde aquí?,  mas bien poco, pero hay que empezar.

Lo que si está en nuestra mano  es prestar atención a las tendencias climáticas de cada zona e ir tomando,  personalmente y como comunidad, muchas decisiones.

Decir que una buena parte de España camina hacia la desertización ya no parece osado. Por eso, y por las implicaciones de  ese cambio, debemos prestarle toda la atención.

Ya dije en otro artículo,  “Las oportunidades que asoman”,  esas  que se le pueden abrir a Galicia en el futuro y la urgencia de estar preparados para ello.

En mi opinión, en el noroeste, estaremos en una posición ventajosa para afrontar este desafío  y sin duda podemos asistir a un movimiento migratorio sin precedentes.

Ante esto,  no habrá ni territorios amigos ni poderosos al comando.

¡Al final la naturaleza es quien más manda!

Por Javier de La Fuente Lago

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