Ascega Hoy

Yolanda Díaz y la aceituna esférica

Hace algún tiempo se hizo popular el experimento gastronómico de la aceituna esférica: original, aspecto suave y atractivo, tersura, incluso, cuando se introduce en la boca produce una grata explosión de sabor, que, rápidamente, desaparece y te quedas como a verlas venir.

Solo permanece el recuerdo de su apariencia: no hay más.

Llevábamos meses oyendo a hablar a Yolanda Díaz de su proyecto de escucha transversal, que desarrollaría por toda España a partir de la primavera; ¡por fin se ha convertido en realidad la pasada semana, con la presentación en Madrid!

Y Yolanda dijo, como los toreros valientes ante toro difícil: dejadme sola; pues no sólo no invito a su presentación a sus compis –Colau, Mónica García, Mónica Oltra, Ione Belarra e Irene Montero, entre otras- y líderes de partidos, sino que los llamó para decirles expresamente que no asistieran, “porque esto no va de partidos, esto va de personas”.

Le faltó añadir: “va de mí”.

Sí estuvo el secretario general del PCE, su esencia, aunque a lo largo de su carrera política haya hecho excursiones ocasionales a otros partidos, coaliciones y plataformas, en busca de un hueco para salir en la foto.

Hubo varios peones de brega, si seguimos con el símil de los toros –o teloneros- que pusieron al público asistente en suerte, predispuesto al aplauso.

Se movió con soltura por el escenario, usó su tono de siempre, pausado, educado, amable-dulzón, semblante sonriente, aunque en ocasiones arrugara el entrecejo y ladeara la cabeza como condescendiente.

Supo despertar el aplauso con pausas, frases estudiadas y elevaciones de tono.

Se regodeó con los reiterados gritos de te queremos; besos, abrazos, fotos con su público.

SOLO PALABRAS, SIN PROPUESTAS

El lenguaje, en mi opinión, fue demasiado estudiado, mucha recurrencia a sus muletillas habituales; déjenme que les diga, con humildad les digo, sumar, escuchar, esto no va de partidos ni de siglas, transversal, el futuro lo decidimos nosotras.

Por cierto, el reiterado uso de esta última expresión me hizo recordar el país de las amazonas y su relación con la pregonada igualdad.

Al no tener programa, hubo muchas repeticiones de consignas, latiguillos y lugares comunes.

Las expresiones que podían aspirar a ser propuestas, se redujeron a mencionar su reforma laboral, la precariedad laboral y la desigualdad, criticar el gasto militar y defender de lo público sin más explicaciones.

Lo que más me llamó la atención es que, por su forma de hablar, parece que Yolanda sigue como concejal del PCE en el Ayuntamiento de Ferrol y no tiene nada que ver con los cuatro últimos años en el Gobierno.

Parecía una adolescente el día de fin de curso, pletórica de alegría y esperanza de futuro, a la que le queda todo por hacer, y así se lo transmitía a sus compis.

¿Dónde ha vivido usted estos últimos cuatro años?

La precariedad laboral y la desigualdad eran, y sigue siendo, cosa suya.

Afirma que garantiza la estabilidad de la coalición y que inicia su proceso transversal de escucha durante seis meses, pero ¿ha contado con sus antiguas compis de Podemos, Compromís, Cataluña en Comú y demás, y con la veleidad de su Presidente?

Lenguaje vacuo, palabras, sólo palabras, sin propuestas.

¿Un cesto sin mimbres y sin contenido, es un cesto?

Su gesto adusto y sin aplaudir cuando Pedro Sánchez finalizó el discurso en el debate sobre el estado de la nación, tras anunciar nuevas medidas económicas, mientras los diputados de la coalición tocaban palmas fervorosamente, fue muy expresivo: ¡si resulta que es más izquierdista que yo!

A lo mejor es ella la que se va y le pone en un brete al Presidente.

Por Alfonso García López

scroll to top