Ascega Hoy

“Las subvenciones son un misil a la línea de flotación de la veracidad y de la credibilidad de los medios”

 “A Coruña es una ciudad con enorme potencialidad, pero le falta liderazgo”

Tras 40 años de profesión, ¿Cómo ves la situación del periodismo actual? ¿Qué es lo que más ha cambiado?

Básicamente han cambiado las empresas que están detrás de iniciativas periodísticas.

La gran transformación viene por el cambio de modelo de negocio y este viene cambiando por la transformación digital.

En este momento no hay grandes empresas de comunicación y las que hay están heridas de muerte.

La esencia del periodismo siempre es la misma: contar una buena noticia que sea verdad, bien escrita o contada y que le interese al público.

Lo que ha cambiado es la forma en la que llegamos a las audiencias y, sobre todo, quiénes toman las iniciativas para crear medios en televisión, radio o en mundo digital, porque en papel quedan pocos.

Ahí radica la transformación y el gran cambio de estos tiempos.

Una de las grandes polémicas sobre la independencia de la información proviene de las subvenciones que reciben los medios de comunicación, ¿hasta qué punto afectan a la línea editorial? ¿Habría que eliminarlas por completo?

Sí, yo soy partidario de eliminarlas, no sé si por completo, pero sí eliminarlas.

Creo que, en todo caso, los poderes públicos podrían ayudar en casos muy concretos y tener, por supuesto, sus campañas de promoción.

En el caso de Galicia, promocionar el turismo o el camino o, en general, de educación de la ciudadanía.

Todo eso me parece bien, pero esta política tan perversa que se ha instalado en España de que muchos medios vivan casi artificialmente del dinero que procede de acuerdos con organismos públicos es un misil a la línea de flotación de la veracidad y de la credibilidad de los medios. Habría que suprimirlas.

¿Cómo se equilibra en la balanza el rigor periodístico y la ideología de la propiedad de un medio a diario, a la hora de redactar y priorizar las noticias?

Cada vez más los medios van a ser comunidades de interés en torno a una marca.

Esa es la definición que están haciendo los expertos.

Quiere decir que es muy legítimo que un diario como El País defienda, como está haciendo, a un gobierno como el de Pedro Sánchez y también lo contrario, desde la prensa más crítica, hacer una crítica al gobierno.

Eso forma parte de una sociedad plural y libre, pero otra cosa es falsear la verdad, es falsear las noticias, pero tener un punto de vista y unos valores que defender está bien.

Nosotros desde El Debate defendemos unos valores como son la unidad de España, la libertad, la economía libre de mercado, el respeto a las leyes… y eso no lastra para nada nuestra credibilidad, al contrario.

Lo importante es saber qué defendemos y quiénes están detrás para esa defensa.

En un momento de profusión de medios digitales, como el que trabaja, ¿Cómo puede un lector elegir dónde informarse? ¿Ha perdido honestidad y valía los medios tradicionales?

Para nada, no han perdido los valores y no han perdido ninguno de sus atributos.

Otra cosa es la cuestión general, para todos los medios, ya sea el soporte que sea, que es la credibilidad.

Yo creo que la credibilidad la ganas y la alcanzas con el trabajo del día a día, con la información que das en el día a día, que sea veraz, que interese a la gente, que llegue a mucha gente y todo eso es lo que te va levantando un andamiaje de credibilidad y de interés y de reputación ante el público.

Pero yo creo que ahora mismo es una cuestión de medios que tienen el derecho y la obligación moral de defender determinados valores.

El Debate ya pasa del medio año de su lanzamiento, ¿Qué balance haces de estos meses? ¿Cómo ves los próximos meses y años para este nuevo medio?

Creemos que El Debate ha nacido para vivir muchos años, no es un diario digital más.

Es la resurrección de una vieja cabecera que nació en 1910 y se cerró en la guerra en España en el 36 y no volvió a abrir nunca más porque el régimen de Franco no toleró su apertura.

Es un periódico vinculado a la corriente ideológica del humanismo cristiano, que es una defensa de la dignidad de la vida, del hombre, y que se vincula a la defensa como unidad de país, respeto al orden constitucional, libertad de empresa y en su amplia expresión, la defensa de la cultura española y otros tantos valores que acompañan a la doctrina social de la Iglesia, que es más avanzada que algunas otras, y tiene por delante un futuro muy esperanzador.

Somos una fundación, aquí no hay accionistas esperando a llevarse ningún dividendo, y tenemos un esquema de empresa que nos hace que tengamos mucha capacidad para resistir incluso en los malos momentos, que parece que van a venir en el campo económico para todos.

El balance de estos nueve meses no puede ser mejor.

En el mes de junio hemos hecho nuestro mejor mes, hemos bordeado los seis millones de lectores, como cómputo total del mes, con una media por encima de 300.000 lectores diarios y estamos mes a mes subiendo escalones.

Tenemos el objetivo, para diciembre del año 23, de estar en un millón de lectores diarios.

¿Por qué se decide a escribir sus memorias en ‘Contar la verdad’? ¿Cómo ha sido la acogida del libro?

Ha sido una experiencia magnífica de la que estoy satisfecho y contento.

Hemos vendido más de 7.000 ejemplares, que la editorial me dice que es un éxito en estos momentos en ventas de libros.

Me he quedado muy satisfecho porque he procurado hacer reflexiones sobre el periodismo, no era un ajuste de cuentas, escrito contra nadie, sino a favor de la profesión, pero siendo crítico con ella, porque creo que tiene que mejorar mucho en España.

Esta es la idea central, no es un libro de memorias. Es un libro de reflexiones periodísticas. Las memorias las dejo para más adelante.

¿Cómo se ve Galicia desde Madrid a nivel informativo? ¿Y la ciudad de A Coruña?

A Galicia la veo muy bien, es una tierra que, para los gallegos no somos objetivos y nos parece maravillosa, pero tiene un enorme atractivo por muchas razones.

Porque tiene el camino de Santiago, que le da una enorme personalidad; un líder mundial, como Inditex; una de las mayores fábricas de automóviles, Citroën; un atractivo para la gente enorme, mucha estabilidad política y, a pesar de representar el 7% población, hemos aportado, en política, algunos de los mejores políticos y gobernantes en general.

Y A Coruña es una ciudad preciosa, que tiene muchas potencialidades, y que, desde la  marcha de Paco Vázquez, ha sufrido falta de liderazgo y lo necesita.

Hay que decir que en aquella época coincidieron una serie de personas que le dieron muchísima fuerza a la ciudad. Estaba José Luis Méndez en Caixa Galicia, que hizo una labor extraordinaria, que un día se le hará justicia; estaba José Luis Meilán, que hizo una gran universidad y estaba Lendoiro, que, con sus luces y sus sombras, también creó una marca muy potente con el Deportivo.

En definitiva, aquella Coruña tan brillante de los noventa y parte de los dos mil no es la de ahora.

Es una ciudad con enorme potencialidad, pero le falta liderazgo.

¿Las uniones de pequeños emprendedores como la de Ascega serían la solución para que estuvieran más presentes en los medios?

Creo que sí. Lo que tienen que hacer los autónomos es organizarse y reivindicar su papel, estratégico en la vida de España.

Es lo que más ha crecido y tienen mucho mérito porque hay que darse cuenta de que son los que emprenden, los que asumen riesgos, y lo que tienen que hacer es organizarse.

scroll to top