Ascega Hoy

El castigo democrático

Nada hace más libre a los ciudadanos que la Democracia. Dentro de ella su principal concepto es el voto, incluido el derecho a no ejercerlo,  aunque considero una falta de oportunidad política el no hacerlo

Andalucía ha hablado.

Lo ha hecho a través de las urnas de una forma incontestable.

En una expresión de  deseo de continuidad en la gestión,  que viene realizando el partido que de forma mayoritaria,  funciona en coalición.

El presidente de la Junta ha recibido parte de los votos de Ciudadanos y un respaldo de antiguos electores socialistas entre los que no suscita rechazo.

Es decir, ha logrado hacer lo mismo que la presidenta de la comunidad de Madrid por un camino distinto, a partir de un perfil menos combativo.

Ha recuperado el voto propio emigrado a Vox y se ha centralizado obteniendo el apoyo de una sociedad cansada de agitación civil, de sectarismos y de enfrentamientos.

Antes Galicia, Madrid, Castilla – León y ahora Andalucía,  consolidan la tendencia sociológica hacia una mayoría de centro-derecha.

Los ciudadanos se han cansado del populismo y buscan políticos con experiencia y alejados de pactos contra-natura del tipo gobierno Frankenstein como muy acertadamente le calificaba el recordado Pérez Rubalcaba.

La crisis de 2008 propició la caída del bipartidismo, pero la de este tiempo indeciso está dejando a la llamada «nueva política» fuera de sitio.

Tal vez,  un regreso a la alternancia natural de gobiernos alejados de composiciones extrañas,  en las que alguno de sus componentes no respeta la Constitución ni el actual estado de derecho, sería necesario.

Algún dirigente socialista (en este caso «dirigenta»),  la diputada Adriana Lastra,  ha tratado de confundir a la opinión pública o tal vez entendió,  que los ciudadanos y votantes andaluces,  «tragaban» con sus palabras.

Ni más ni menos,  se atrevió a calificar como «éxito del PSOE»,  el triunfo de la derecha ya que, según ella, los fondos europeos conseguidos por el actual gobierno han sido la causa de que los ciudadanos lo perciban así.

En este sentido, confundidos han votado a la derecha.

Su análisis político del día después,  ha sido una continúa descalificación hacia Núñez Feijoo,  sin tener la cortesía política de felicitar al oponente que ha ganado claramente las elecciones.

La diputada Adriana Lastra número dos del PSOE, no ha conocido otro trabajo aparte de su militancia en el PSOE y eso sí,  ha estudiado Antropología Social sin llegar a terminar la carrera.

Este tipo de políticos,  cuya única experiencia se limita a la pertenencia a una determinada ideología y  sin conocer el sentir de los ciudadanos que piensan y opinan diferente,  hace que la sociedad se crispe,  ya que somos el reflejo de lo que vemos en quienes nos representan.

La memoria ciudadana puede estar pasiva durante algún tiempo, pero nunca olvida a los políticos que les han mentido pertenezcan a la izquierda, a la derecha o la santísima madre que los parió.

Esas mentiras pasan factura y lo hacen a través de las urnas.

La aventura del PSOE y sus extraños pactos con lo peor del independentismo aún siendo legales, está teniendo la respuesta.

Tal vez podamos votar pronto en unas elecciones generales ya que la presión de la calle también se hará notar con el imparable aumento de los costes.

Como escribía el pasado martes, Sánchez debe irse,  para que vuelva el PSOE.

Por Juan José Lojo Fandiño

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