Ascega Hoy

Mejores servicios públicos en los ámbitos sanitario, educativo y social

Sería suficiente una drástica reducción del gasto propagandístico e «ideologizante»

Las medias verdades son las peores mentiras.

La mentira contundente no busca subterfugios, sin embargo, las medias verdades pretenden dar una falsa y deseable apariencia.

El Estado ha anunciado una oferta pública de empleo de 44.000 plazas.

Esto, no implica un aumento equivalente de funcionarios, sino la solución parcial de la grave situación de temporalidad del empleo público, denunciada por la UE.

¿Llamativo, hipócrita, incongruente, que la Ministra de Trabajo critique la temporalidad del empleo en el sector privado, cuando la Administración Pública incurre en la misma situación? Ustedes dirán.

Añadamos el proyecto de Ley de equidad sanitaria, actualmente en tramitación.

Este proyecto, pretende suprimir los convenios con la sanidad privada a través de los que se atiende a los pacientes de las largas listas de espera del sistema público de salud.

Según la Ministra de Sanidad, con esta norma se pretende blindar el sistema público de salud.

Lo que no ha dicho es que los medios públicos son notoriamente insuficientes.

Algunas comunidades autónomas anuncian importantes ofertas públicas de empleo.

Esta medida,  tampoco significará creación neta de empleo,  sino la solución parcial de la alta y larga temporalidad de los contratos.

Concretemos más:

La  insuficiencia de plantillas en determinados sectores públicos y la alta temporalidad de una buena parte de ellas, justifican las frecuentes reivindicaciones de determinados sectores.

Recordaré que en Galicia, la provisión de plazas sanitarias cuyo concurso-oposición se celebró en septiembre del pasado año, los aprobados no saben a qué plazas pueden aspirar tras nueve meses de espera. Algo incalificable.

En estos días, un sindicato médico de Galicia eleva su voz para defender a los médicos internistas del SERGAS y a los pacientes que dependen de ellos.

Sus planteamientos se basan en el sentido común.

Piden la fijación de la plantilla para el conjunto de los hospitales del sistema gallego de salud  y su cobertura anual o bianualmente.

La plantilla oficial  es de casi 400 internistas y en realidad sólo están cubiertas 250 plazas.

Y así,  exigen que se cubran con carácter inmediato esta diferencia, para no deteriorar más la labor asistencial, dado el continuo envejecimiento poblacional y las secuelas de la covid-19.

Las vacaciones o bajas por cualquier otro motivo no son cubiertas con sustituciones.

Hacen hincapié en la necesidad de preservar la atención al paciente y mejorar la formación continua y la investigación.

Algunos hospitales comarcales encuentran dificultades para cubrir sus plantillas por falta de atractivo, por lo que consideran imprescindible arbitrar mecanismos que estimulen su cobertura.

Un dato revelador: un internista llega a atender a 18 pacientes al día, cuando lo deseable sería no pasar de 8.

Pese a estos datos, la atención al paciente, sobre todo con las vacaciones por delante, se demora hasta límites difíciles de soportar.

Aún habría que añadir otra lamentable consecuencia: la marcha de jóvenes médicos especialistas a otros países.

Soportamos su alto coste de formación durante diez años, para que presten sus servicios en otros países, por falta de empleo adecuado en España.

Parecen demandas justas, aunque costosas, naturalmente.

La necesaria mejora de servicios públicos básicos, como la sanidad, la educación y los servicios sociales, debería financiarse con la supresión del gasto público improductivo,  propagandístico e “ideologizante”.

Por Alfonso García López

 

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