Ascega Hoy

Sinvergüenzas

      Los que hemos sido educados en los valores del respeto, la prudencia y la honradez,  nos sentimos extraños en este momento de la historia en donde las oportunidades se toman al asalto con demasiada frecuencia.

Hoy el premiado es el palmero, el oportunista y el que siempre está cuando hay foto.

Hoy es más importante el tuit audaz que una reflexión profunda o deslumbrar más que alumbrar.

Pero es que estos personajes se han saltado todos los códigos no escritos. Los que venimos de los tiempos en que preocupaba el que dirán,  estamos atónitos con semejante descaro.

No me atrevo a criticar a quienes fueron engañados por estos sinvergüenzas porque la emergencia era grande en aquel momento. El sistema solo está preparado para ser garantista cuando se siguen los protocolos de contratación, y no había tiempo que perder entonces.

Es posible que no sea fácil condenarlos por ser tan vivos en tiempos de muerte, pero su condena pública ya la tienen de por vida.

La defraudación fiscal, de haberla, es posible que sea el único camino para resarcir en cierto modo esta fechoría. Todo lo demás, fuegos de artificio para mostrar una indignación que nos pone a todos colorados.

¡Sinvergüenzas!

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