Ascega Hoy

Cuidado con los autónomos

Era previsible que algo así sucediera. Bastante han aguantado nuestros autónomos antes de movilizarse. En cualquier otro sector, la respuesta habría llegado hace mucho tiempo y seguramente de una manera bastante más contundente. Pero  bien sabido es que un autónomo no abandona su trabajo hasta el último momento, hasta que ya no le queda más remedio. Porque, como ocurre ahora, o protestas o te mueres.

La situación es absolutamente insostenible. Hemos podido comprobarlo en los últimos días con motivo de las movilizaciones de diversos sectores. Transportistas, agricultores, ganaderos, marineros… Ya no pueden más. Y vienen a sumarse a otros que ya habían salidos muy tocados de la pandemia, como los hosteleros o los comerciantes. El panorama es desolador. Y no olviden de que estamos hablando de un país que cuenta con 3,3 millones de autónomos, que generan cerca de 5 millones de empleos. Una tragedia en toda regla.

Por mi desempeño profesional, tengo mucho contacto con autónomos de muy diferentes sectores y oficios. Hay en todos ellos un común denominador. Son personas muy trabajadoras, implicadísimas, cumplidoras y extraordinarios profesionales. Me emociona verlos. Porque sé que en muchos casos es gente que se está dejando la piel día a día para hacer frente a créditos ICO y a los gastos generales. Es por tanto con ellos con quien primero se tiene que comprometer el gobierno de la nación.

Un compromiso que debería concretarse en dos actuaciones fundamentales: tasar y reducir los costes de servicios esenciales (energía, combustibles…) y eliminar imposiciones.

Sobre la primera de las cuestiones se habla mucho estos días porque, en buena medida, ha sido la causa de las protestas que estamos viviendo y que se están centrando en temas como el incremento desmesurado de los precios del gasóleo, la luz y las materias primeras. Pero no olvidemos que para poder hacer su trabajo los autónomos tienen que sufragar a diario otros muchos costes: peajes, seguros, comunicaciones, formación, el alquiler o el IBI… Son tantos los gastos asociados al negocio que sumados al de esos suministros básicos, los convierte en inviables.

Y ahí tenemos un gran problema. Porque si desaparece o se merma sensiblemente la aportación a nuestra economía de los autónomos, a lo mejor todos esos que hoy creen que tienen sus sueldos asegurados, no los van a tener tanto. A lo mejor, si no cuidamos a nuestros autónomos, eso del fijo y de por vida, se acaba.

Insisto en que solo son precisas dos medidas de alcance para revertir la actual situación. Una es reducir el impacto del coste de los servicios esenciales estableciendo una serie de tarifas limitadas (y no me digan que no se puede hacer, porque hay otros sectores esenciales, como un taxista, que sí que tiene sus tarifas reguladas). Y la otra, eliminar obligaciones impositivas a quienes generan empleo y riqueza. Por lo menos en tanto la situación solo les permita, con dificultades y en el mejor de los casos, subsistir.

Por José Luís Vilanova

 

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