Ascega Hoy

Desde la distancia

Carta abierta a Josep Borrell… por Javier Rodríguez –  Losada Boedo

Hola Pep:

No nos conocemos, pero te imagino superado con esto de Rusia y Ucrania. Yo te escribo desde el Finisterre español, habiendo seguido puntualmente las noticias de la invasión. Pero aún encima hemos tenido la fusión de Don Benito con Villanueva de Segura y el asunto ese de las  comisiones en la compra de mascarillas en Madrid.

Líos que nos han distraído de este conflicto que perfectamente pudo ser el inicio de la III guerra mundial.

La parte buena de estar distraídos con chorradas es que queda a un lado el influjo de la testosterona y podemos analizar la invasión con un poco de perspectiva.

Yo creo que esto de la perspectiva es algo que perdéis los que estáis en la vorágine, y eso no puede ser. Porque es importante saber a lo que estamos. Y Pep, no estamos para juzgar y hacer justicia. Para eso hay jueces y tribunales, te advierto que llegado el momento las cosas se complican y, como culos, todo el mundo tiene sus razones.

No, no es justicia lo que buscamos. Tenemos que pensar ¿y ahora qué? Porque todo está en cuestión, y no hay lio más grande que no tener referencias. Por eso te escribo, porque es momento de propuestas innovadoras y transgresoras, que más de lo mismo ya no vale. No.

Ahí te va mí propuesta:

Se trata de definir un nuevo tipo de relación internacional con la UE, nada menos. Ahora tenemos los países miembros de la UE y los que no lo son, yo propongo un formato intermedio: “País libre e independiente asociado a la UE”.

Imagina, no solo a Ucrania, ¡sino también a Rusia!, como países independientes en lo político, pero asociados en lo económico.

Ya sé que suena raro, pero es el momento de repasar historia:

¿Cómo nació la UE?  El origen de la UE fue,  tras la II guerra mundial, con la idea de impulsar una cooperación económica que aumentara la interdependencia económica, de modo que se redujeran los riesgos de nuevos enfrentamientos. El resultado fue bueno y el eje franco-alemán pasó a ser la columna vertebral de Europa.

Me pregunto si en lugar del juicio sumarísimo y las sanciones a Rusia, se cursara invitación a ambos países a asociarse, manteniendo su soberanía. Dentro de cinco o diez años, la economía rusa, del mismo tamaño de la española, no podría subsistir sin la UE y no se le ocurriría arriesgar su viabilidad económica con una invasión.

Pienso en un estado asociado con el que compartir libre circulación de personas, pero sin exigencias políticas, donde los países respeten la integridad territorial del resto de países de la UE, miembros o asociados.

Me parece que esta oferta de asociación debería ampliarse a Marruecos y Argelia –otro punto caliente- y, si somos ambiciosos, creo que es un formato exportable a Hispanoamérica, que encontrará un respaldo frente a las maniobras de la CIA tradicionales, además de acceso a los mercados europeos. Además, esta medida solucionaría el problema de la pirámide poblacional europea, nutriéndose de “españoles de América” y crearía un nuevo mercado de grandes proporciones.

No creas que tengo una imaginación tan grande, en realidad la figura de estado libre asociado ya existe: Puerto Rico, las Islas Marianas del Norte y las Filipinas, pasaron también por ese formato.

Mi única aportación es rebajar la soberbia en forma de exigencias políticas para asociarse, de modo que los beneficios económicos sean muy superiores al coste del reconocimiento de la integridad territorial.

Como hay tanto sabio, no quiero pensar qué podría pasar si esta invitación se cursara también a China.

En fin, yo solo soy un economista, pero seguro que en los foros europeos se le puede dar forma a la idea.

Pero rápido, que nos jugamos mucho.

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