Ascega Hoy

Informe Cáritas 2022: Los últimos de la fila son cada vez más

Ya se han quedado atrás 11,5 millones de personas en España y ha aumentado la brecha de género, la precariedad laboral y la desigualdad. Los jóvenes sufren especialmente las consecuencias de la falta de soluciones para garantizar su futuro.

Pedro Sánchez se empeña en vendernos buenas intenciones y repite machaconamente que nadie se quedará atrás en esta terrible crisis. Sin embargo, la cruda realidad es bien distinta. El informe realizado por la Fundación Foessa, que ha presentado Cáritas, es demoledor: ha fallado el “escudo social” pregonado por Sánchez y la crisis económica de los dos últimos años ha causado un impacto grave y severo en millones de personas.

La población española sufrió una crisis importante a partir de 2008 y ahora vuelve a soportar una segunda a partir de 2020. Los resultados son aterradores:

  • 11,5 millones de personas se encuentran en exclusión social, de las que 6 millones padecen extrema pobreza. Esto supone un escalofriante incremento de 2,5 millones de personas desde 2018.
  • En estos dos últimos años se ha incrementado la brecha de género, la precariedad laboral y la desigualdad.

En consecuencia, todas las bondades que nos tratan de vender los ministerios de Igualdad, de Trabajo y de Economía se van al traste con la simple lectura de las conclusiones de este informe.

La situación afecta a los 1,4 millones de jóvenes entre 16 y 34 años que se encuentran en situación severa vulnerabilidad. Un dato terrible: la tasa de exclusión de jóvenes es tres veces mayor que la de mayores de 65 años y la de exclusión severa es cinco veces superior.

A los jóvenes que padecieron la crisis de 2008 con 18 años, ahora les toca esta segunda crisis con 30 años y no levantan cabeza. Cada vez hay menos jóvenes y observan con desesperación que no tienen posibilidades de alcanzar un nivel mínimo de bienestar. Negro futuro para los que tienen que dar el relevo generacional.

Otro dato preocupante es el incremento de la precariedad laboral, que se ha duplicado y afecta especialmente a dos millones de familias que dependen de los ingresos de una única persona en el núcleo familiar con ingresos precarios e inestabilidad laboral grave. A esto se añade que las familias sin ningún empleo se han duplicado y alcanzan cerca de dos millones de hogares con todos sus miembros en paro, de los que 800.000 son parados de larga duración.

Un tercio de estas familias en situación crítica carecen de un ingreso periódico y, además, la brecha salarial entre la población con más y menos ingresos se ha incrementado en un 25%.

En el informe, llama la atención un nuevo factor de exclusión: la brecha digital que afecta a 1,8 millones de personas, en su mayoría mayores de 65 años que viven solos.

Respecto al tan publicitado “escudo social”, las conclusiones también son preocupantes:

  • La protección social de las diversas ayudas disponibles solo llega a 2 de cada 10 personas en situación de pobreza severa.
  • Los ERTES no han ayudado a los más vulnerables y la crisis nos termina con la recuperación de niveles de empleo que había antes de la pandemia.

Este informe refleja que los que se han quedado atrás observan con desesperación cómo les resulta imposible recuperar una vida digna. Este informe deja una conclusión escalofriante: 25 de cada 100 personas están en situación vulnerable.

Con este panorama desolador, toca hacer una profunda reflexión. Este gobierno central hipertrofiado tiene que dejar de mirarse el ombligo, dejar de despilfarrar recursos económicos en asesores y coches oficiales, incrementar los fondos destinados a los más vulnerables, apoyarse en las entidades sociales que están ayudando cada día a millones de personas a sobrevivir y, sobre todo, impulsar la economía con menos impuestos y más apoyos a los emprendedores para conseguir que aumente el número de personas con trabajo.

El objetivo común de todas las administraciones públicas (gobierno central, autonomías, diputaciones y ayuntamientos) es unir esfuerzos y coordinarse para bajar lo antes posible la vergonzosa cifra de personas que se han quedado atrás. Todas las administraciones de todos los colores políticos tienen que ponerse las pilas porque, de momento, su eficacia para evitar el incremento de la exclusión social tiene un suspenso clamoroso.

Por Jorge Mariño

Artículos relacionados:

España es el tercer país con mayor tasa de riesgo de pobreza infantil de la UE

 

scroll to top