Ascega Hoy

Ejecución presupuestaria municipal (II): en busca de la inversión prometida

La ineficacia en la ejecución de las inversiones municipales ha privado a los coruñeses de 208 millones para mejorar los barrios y se han dejado de crear 2.000 empleos anuales desde 2016

En artículos anteriores hemos mostrado el pobre porcentaje de ejecución de las inversiones municipales, que oscilaba entre un 20 y un 30%, tanto en la época de gobierno municipal de Marea como en el actual socialista.

Si trasladamos esos porcentajes a euros, nos encontramos con que los concejales de Marea dejaron sin ejecutar una media anual de 30 millones de euros para inversiones. Sin embargo, como todo en la vida, esto puede incluso empeorar. Durante estos años de gobierno municipal socialista la media anual de inversiones prometidas y no ejecutadas ha sido de 39 millones. Ahí es nada. Estamos hablando de 208 millones de euros para obras en los barrios sin realizar desde 2016 en una ciudad en la que hay infinitas carencias.

¿Cuántas aceras o calles se podrían haber construido o mejorado?

¿Cuántas zonas verdes o parques infantiles se podrían haber renovado?

¿Cuántos bancos, farolas o papeleras se podrían haber instalado en los barrios?

¿Cuántos metros de red de alcantarillado se podría haber desdoblado en aguas residuales y en pluviales para garantizar unos barrios más sostenibles?

¿Cuántas instalaciones deportivas municipales se podrían haber construido para lograr que ni un solo niño o niña se quede sin poder hacer deporte, como está sucediendo cada año?

Teniendo en cuenta que con 600.000 euros se puede construir una escuela infantil, con algo más de un millón un centro cívico, con 5 millones se podría hacer realidad un edificio con 40 viviendas públicas para familias con escasos recursos o con algo más de 4 millones se podría hacer realidad una instalación deportiva que paliase la carencia histórica de este tipo de infraestructuras que padecen los clubs y entidades deportivas de la ciudad, entonces solo podemos concluir que son muchos los equipamientos que han perdido los vecinos y vecinas de A Coruña en los últimos años por la ineficacia de los gobernantes.

Además de los nefastos efectos en la calidad de vida de las personas que viven en los barrios que provoca la ineptitud de los gobernantes municipales para cumplir con las inversiones que prometen, también se genera un efecto pernicioso en la generación de empleo. Los expertos del sector de la construcción calculan que por cada millón de euros de inversión pública se generan unos 70 puestos de trabajo entre directos e indirectos. Además, las inversiones en infraestructuras, renovación y mantenimiento de los barrios generan un retorno a las arcas públicas a través del IVA, IRFP, Seguridad Social, etc.

En una ciudad con una tasa de paro del 11,6% según la Encuesta Pública de Empleo del tercer trimestre de 2021 y con más de 15.000 coruñeses desempleados (datos oficiales de diciembre), los 208 millones de euros sin ejecutar por los dos últimos gobiernos municipales suponen que se han dejado de crear más de 12.500 puestos de trabajo en A Coruña en los seis últimos años. Es decir, una media de más de 2.000 personas que cada año podrían haber encontrado empleo si los responsables de gestionar el presupuesto municipal realizasen su trabajo con la eficacia prometida.

Por tanto, los gobernantes de Marea y PSOE han castigado a los coruñeses doblemente. Su incapacidad para ejecutar las inversiones municipales incluidas en sus presupuestos ha privado de equipamientos esenciales para mejorar la calidad de vida en los barrios y han impedido generar miles de empleos cada año. En concreto, es especialmente grave en 2019 y 2020, años en el que la economía ha dado muchos disgustos con cierres y despidos masivos.

Es el momento de que todos los partidos y todas las administraciones se decidan a dialogar para sumar y trabajar para resolver las necesidades de los ciudadanos, en lugar de dedicarse a peleas bochornosas que nada aportan a quienes pagan sus impuestos todos los años y que cada vez están más hartos de la inoperancia de los gobernantes.

Por Jorge Mariño
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