Ascega Hoy

Licencias de obra en dos meses, sí se puede

La burocracia es el arte de convertir lo fácil en difícil a través de lo inútil, un mecanismo que destruye la iniciativa, pero que unos pocos privilegiados pueden sortear. Eso aún es peor que la propia burocracia porque acaba por perpetuarla. El tiempo medio de espera para tramitar una licencia de obra en el conjunto de las siete grandes ciudades de Galicia se dispara hasta el año y medio de demora, un tiempo injustificable si se considera que la normativa estatal recomienda un plazo de tres meses para obras mayores y de un mes para las menores.

Hasta que llegó el ayuntamiento de A Coruña para batir todas las plusmarcas. En este mes de enero se espera que comiencen las obras de peatonalización en las calles Compostela y Alcalde Marchesi, ambas impulsadas por la Concejalía de Urbanismo. Los trabajos se licitaron a mediados de octubre y justo antes de Navidad se adjudicaron por casi 1,7 millones de euros. En un alarde de eficiencia en apenas dos meses se resolvió el expediente, así que sumémonos al coro y gritemos con alegría: ¡Sí se puede!

Sí se puede agilizar el proceso para que aquellos pequeños empresarios y profesionales que necesitan poner en marcha una actividad económica obtengan en dos meses una licencia de obra o de apertura. Sí se puede, en el año 2022, digitalizar todo el procedimiento para seguir los pasos en la tramitación y conocer en todo momento la situación de los expedientes. Sí se puede evitar la disparidad en las velocidades, que la concesión de algunas licencias se agilice mientras otras languidecen en carpetas. Sí se puede apoyar la iniciativa privada sin considerarla como sospechosa.

 

Sí se puede evitar la tentación de presumir cuando hay mucho por mejorar. “Urbanismo concedió 764 licencias de obra en estos diez meses, 35 más que en el año 2020”, resuelve la alcaldesa Inés Rey. No parece muy fiable confrontar datos respecto al año en el que se produjo un confinamiento y se paralizó la economía. Tampoco cabe olvidar que en A Coruña se viene de las tinieblas en cuanto a la gestión y concesión de licencias. Durante el mandato de la Marea se decidió retirar de las Juntas de Gobierno Local la exposición de todas ellas y ofrecer apenas un número. Cuando Inés Rey tomó el bastón de mando nada cambió. Se ofrecen cifras, pero no detalles.

El carácter proactivo se le debe suponer a una Administración, su capacidad para impulsar nuevas propuestas y generar empleo debe de ir más allá del interés por darle vuelo a aquellos proyectos en los que se involucra. La urgencia y eficacia para sacar adelante unos trabajos de peatonalización de los que pretenden hacer bandera demuestra que existen los resortes precisos para no paralizar iniciativas similares impulsadas desde otros ámbitos. Es una cuestión de voluntad, pero sobre todo es una necesidad para que nos podamos subir al carro de la recuperación económica. Las licencias concedidas el año pasado implican una inversión que supera los 65 millones de euros. Urge acabar de abrir el cajón y aplicar claridad, implicación y voluntad para aprovechar los resortes legales y propiciar que activen los trámites, no para retorcerlos.

Por Bárbara Rivas.
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