Ascega Hoy

La última improvisación de la Xunta que provoca pérdidas millonarias al sector hostelero

Las restricciones llegan cuando la inversión por parte del sector hostelero y del ocio nocturno ya está realizada, provocando unas pérdidas todavía mayores… Por si fuera poco, el daño al sector se multiplica debido a la imposición de medidas de última hora. Pese a que Alberto Nuñez Feijoo criticó ferozmente al Gobierno central por no actuar con antelación, su reacción ha sido todavía más tardía

 

La hostelería y el ocio nocturno han recibido un nuevo golpe a las puertas de celebrar el día más importante del año en lo que respecta a facturación. Tras casi dos años de supervivencia, ambos sectores siguen siendo los más perjudicados por las restricciones sanitarias. Se han convertido en la ‘cabeza de turco’ de una pandemia cuya actual situación epidemiológica no justifica, a estas alturas, la toma de medidas tan drásticas y dañinas para el sector.

“Las medidas se venían venir, pero son un reflejo de la improvisación de la Xunta. Una vez más nos dejan tirados a última hora y nos convertimos nuevamente en los más afectados con unas restricciones que no van a servir para nada. Los locales de ocio pueden abrir hasta las 3, pero el toque de non queda empieza a las 2. ¿Qué sentido tiene? Además, ¿quién va a abrir y contratar personal para un par de horas?”, se pregunta Diego, hostelero y portavoz del sector en Ascega.

No podemos obviar que cada día en Galicia se baten los récords de contagios diarios, pero estas cifras, en ningún caso, deben ser determinantes en la toma de decisiones, ya que son fruto de la alta capacidad diagnóstica que hay en la actualidad.

Sin ir más lejos, en Nochebuena se realizó el máximo histórico diario de pruebas PCR en Galicia, con más de 15.300 pruebas en 24 horas, por no hablar de la irrupción con fuerza de los autotest, que se han agotado en muchas farmacias. La población está actuando con responsabilidad, más que los propios políticos, y el ritmo de diagnóstico acelerado nos está llevando a tasas de detección de casos de coronavirus nunca vistas.

Por su parte, la tasa que sí debería ser fundamental para determinar las restricciones es la de ocupación hospitalaria. Desde un principio se ha insistido en la necesidad de imponer medidas para evitar a toda costa el colapso sanitario, algo que actualmente está muy lejos de producirse.

“Tomamos las decisiones cuando la curva acredita que habrá una especie de colapso hospitalario, cuando es imposible atender la actividad programada”, señalaba el presidente autonómico Alberto Nuñez Feijoo en una entrevista realizada el pasado 26 de diciembre.

Sin embargo, dos días después, se aprobaban las restricciones para Fin de Año pese a que Galicia se sitúa como una de las comunidades con menor presión asistencial en estos momentos. A fecha de 27 de diciembre, los datos oficiales del Sergas confirmaban que en la comunidad hay poco más del 3 % de camas ocupadas en planta y el 6 % en la uci.

Estas cifras parecen haber sido obviadas por la Xunta de Galicia y serán los hosteleros y el ocio nocturno quienes ‘pagarán el pato’ una vez más. Mientras tanto, el sector sí continuará activo en otras comunidades con cifras hospitalarias más elevadas, como es el caso de Madrid, Castilla – La Mancha y Castilla León.

“Es difícil explicar que haya lugares con toques de queda y a 200 kilómetros fiestas de Fin de Año”, añadía el presidente autonómico Alberto Nuñez Feijoo tras solicitar a Pedro Sánchez la aplicación de restricciones homogéneas en todo el territorio.

Por si fuera poco, el daño al sector se multiplica debido a la imposición de medidas de última hora. Pese a que Alberto Nuñez Feijoo criticó ferozmente al Gobierno central por no actuar con antelación, su reacción ha sido todavía más tardía.

Las restricciones llegan cuando la inversión por parte del sector hostelero y del ocio nocturno ya está realizada, provocando unas pérdidas todavía mayores. A falta de unos pocos días para Fin de Año, gran parte de las entradas ya estaban vendidas y los almacenes repletos de productos perecederos y bebidas que no podrán ser vendidas.

“Los restaurantes que tenían cena más cotillón han tenido que cancelar todo de un día para otro, cuando ya tenían todos los productos comprados y el personal contratado. Los establecimientos han perdido mucho dinero por estas medidas de última hora. Si se hacen bien las cosas, si se pide pasaporte covid, se exige el uso de mascarilla, se reducen los aforos e incluso, tal y como han apoyado muchos locales de ocio nocturno, se pide un test de antígenos negativo, podríamos haber seguido adelante. Hay muchas alternativas para hacer un entorno seguro y evitar que la gente se junte en casa, que haya fiestas ilegales en viviendas“, añade Diego.

 

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