Ascega Hoy

Vivir de espaldas al mar

Se dice esta expresión para referirse a una actitud de indiferencia respecto del mundo que nos rodea, despreocupándose de la sociedad de la que se forma parte.

Esta idea genérica tiene a veces concreciones muy claras.

Por ejemplo, los gallegos tenemos poco perdón si mantenemos esta actitud, teniendo en cuenta nuestra posición geográfica, nuestra historia y nuestras posibilidades.

Pero es así. Sin rubor ni mayor preocupación, los gallegos lamentamos ser periféricos y estar alejados de los focos de iniciativas. Olvidamos la autopista oceánica que históricamente ha servido de medio de comunicación entre Galicia y el resto del mundo.

Como prueba, nuestras costas albergan las sepulturas de miles de pecios que en algún momento partieron de algún puerto con un destino determinado. Miles de historias que, hiladas, son capaces de relatar la historia de la humanidad.

Frente a las costas gallegas, o incluso en sus rías, reposan los restos de navíos con diferente nivel de conservación, símbolos de la tecnología e historia de cada época.

Vivir de espaldas a este mar es despreciar un patrimonio único y singular que envidiarían en cualquier otra parte del mundo.

Así, no damos importancia a que en Ribadeo se haya localizado un navío del siglo XVI vinculado a la conocida como “Armada Invencible”, de Felipe II, o que en la Ría do Burgo se identificara uno de los barcos que formó parte de la flota con la que Drake atacó A Coruña en 1589 .

Pero tenemos además cementerios de ingleses o referencias a tragedias de naufragios en la mismísima catedral de San Pablo, en Londres,  que hacen que este patrimonio no sea solo nuestro y sirva de oportunidad para estrechar lazos con otras comunidades, otros países.

Historias de la relación de Europa con sus colonias, historias de migraciones, historias de guerras y piratas.

Incluso hay hueco para historias de cine, como los restos del avión pilotado por el actor-espía británico,  Leslie Howard, protagonista de “lo que el viento se llevó”, ”Gone with the wind”, abatido por cazas alemanes en la segunda guerra mundial.

Pero nosotros seguimos consumiendo historias y relatos anglosajones, olvidando nuestras raíces y nuestro papel en cada momento histórico. Luego nos extraña que la historia se cuente como se cuenta, desde la perspectiva de los interesados en relatos que legitimen o vanaglorien posiciones muchas veces más que discutibles.

Galicia haría bien en apostar por la valorización de su patrimonio sumergido, y en la construcción de un relato propio pero riguroso, que aporte identidad a Galicia en el escenario internacional.

Más allá de un ejercicio para historiadores, la tarea debe incluir oportunidades de dinamización económica, ya sea vía turismo, o de creación de marca que supongan un papel diferencial de Galicia.

De forma más concreta, urge la constitución de un centro de interpretación del patrimonio sumergido que pueda liderar estas iniciativas, sin depender de los centros creados en el Mediterráneo o en el sur de España.

La existencia de dos universidades en la provincia,  hacen poco lógico este “vivir de espaldas al mar”, que mantiene olvidado este patrimonio.

Se busca líder capaz de dar forma a este diamante en bruto.

Y no podemos esperar por las instituciones.

Por Javier Rodríguez – Losada Boedo. Gallego
A Coruña, 22 de Noviembre de 2021
AscegaHoy. Opinión

 

 

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