Ascega Hoy

A Coruña tiene 30 policías locales menos que hace diez años y en cinco años se jubilará un tercio de toda la plantilla

El pleno municipal se reunió para hablar de seguridad ciudadana y nadie logró ponerse de acuerdo. El Partido Popular, que había forzado la celebración de un pleno extraordinario sobre un asunto que debería ser cotidiano advierte que, según los datos del Ministerio del Interior, los delitos en A Coruña aumentan a un ritmo tres veces mayor que la media nacional. Robos con violencia e intimidación o en domicilios crecieron casi un 40% más que en el total del resto de España. Y en la calle se empieza a percibir que algo sucede.

La alcaldesa Inés Rey ha ido matizando su posición desde el pasado verano. Primero dijo que nada ocurría, que los coruñeses estaban seguros y confiados, luego habló de conflictos puntuales. Al final se reunió con José Miñones, el delegado del Gobierno, para implementar lo que denominaron medidas urgentes en materia de seguridad ciudadana. Tras su encuentro, ambos reconocieron que los coruñeses tienen una sensación de inseguridad y que había que revertirlo. En el pleno extraordinario, Rey no tomó la palabra. Lo hizo el concejal Juan Ignacio Borrego, responsable de Seguridad Ciudadana, que aludió a una mejoría de la situación y glosó la importancia de la “policía invisible”.

La discusión en María Pita tornó en bizantina. La concejala de Podemos, Isabel Faraldo, aludió a que se confunden delitos con conflictos cívicos. BNG y Marea acabaron hablando de delitos de corrupción en el ámbito político y de “percepciones”.  De lo que nadie habló es de un problema organizativo. La plantilla de la policía local coruñesa tiene 340 trabajadores, 29 menos que hace diez años. “Si siete agentes están de baja durante un puente, desde el ayuntamiento se desliza que la ciudad no está atendida”, lamentan fuentes consultadas en el cuartelillo de la calle Orillamar. Los policías locales no tienen derecho, al contrario que otros funcionarios, a coger días para asuntos propios

La escasez de efectivos no guarda relación ni con el número del que se dispone ni tampoco con las eventuales ausencias. En cualquier noche de un fin de semana es bastante probable que apenas un par de coches de la policía local patrullen por las calles de la ciudad, uno menos que los que acompañaron a Inés Rey la pasada semana a una visita, diurna, en el entorno de la Domus.

Todo apunta a que los problemas continuarán. En los próximos meses, hasta final del año 2022, esta previsto que unos 40 integrantes de la policía local dejen de trabajar en ella, ocho de ellos se jubilarán ya mismo, antes de fin de año. Dentro de cinco años una tercera parte de la plantilla actual de la policía local ya no estará en activo. Llegan los retiros y subyace la ausencia de previsión de un recambio, apenas cuatro plazas están convocadas en este momento, dos de ellas reservadas a agentes procedentes de otros concellos. En los últimos años se han engrosado los cuadros que trabajan en despachos y se han vaciado las calles. Cada vez habrá menos policías de base.

La reunión de la alcaldesa con el delegado gubernamental cabe entenderla por ahí. La falta de previsión y las carencias organizativas, propician que la policía local ya no está en la calle y su labor empieza a asumirla la nacional, pero sobre todo es una de las claves para entender que el número de delitos se hayan disparado. Y también eso que algún político define como “percepciones”. Mientras tanto, en Os Mallos la gente se manifiesta y en el Orzán,  las sabanas blancas cuelgan de las ventanas para reclamar el derecho de los vecinos a que se cumplan las normativas y puedan descansar por las noches.

Por Bárbara Rivas.
A Coruña, 20 de Noviembre de 2021
AscegaHoy. Actualidad.

 

 

 

 

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